Realizando el PR NA-183 Hayedo de Lezáun tuvimos un pequeño escarceo con unos caballos que quisieron ponerse en nuestra sombra (la única de todo el lugar) y de donde tuvimos que huir espantadas. El momento de tensión no está grabado, pero si la narración posterior.
Advertencia: Esta ruta la realizamos como continuación del Cañon del río Ubagua PR NA-182, pudiendo realizarse ambas seguidas con punto de regreso en el camping de Riezu. La duración total con paradas incluidas de ambas rutas fue de 8:15 h. y caminamos 22,6 km.
Itinerario: 2 Sendas o señalización que indica la continuidad.
Desplazamiento: 2 Marcha por caminos de herradura.
Esfuerzo: 2 De 1 a 3 h. de marcha efectiva.
Impresiones generales: Ruta sin demasiado interés, demasiado dura para lo que ofrece y en la que no entendemos cómo se llama Hayedo de Lézaun puesto que la pista por la que se atraviesa el hayedo no permite disfrutarlo al estar los árboles excesivamente lejos.
Lo mejor: Las vistas en la parte superior de la ruta y nuestro pequeño escarceo con los caballos.
Lo peor: La falta de sombra, la pista de ascenso muy aburrida, dura y sin interés. El no conseguir acercarnos a la Ermita de la Trinidad por no encontrase el camino bien señalizado y estar ya un poco hartas de la ruta (por el calor y la pendiente)
Advertencia: Realizamos esta ruta junto con la del Hayedo de Lezáun PR NA-183, pudiendo realizarse ambas seguidas con punto de regreso en el camping de Riezu. La duración total con paradas incluidas de ambas rutas fue de 8:15 h. y caminamos 22,6 km.
Advertencia 2: Llevar traje de baño para disfrutar de las pozas al regreso.
Itinerario: 2 Sendas o señalización que indica la continuidad.
Desplazamiento: 3 Marcha por sendas escalonadas o terrenos irregulares.
Esfuerzo: 3 De 3 a 6 h. de marcha efectiva.
Impresiones generales: Ruta sencilla que transcurre por un paraje maravilloso del Cañon del río Ubagua. Resulta más escarpada de lo que parece a simple vista con los primeros metros de pista, ya que luego la senda se estrecha y se vuelve a tramos complicada con tramos algo aéreos, alguna pedrera y varios vadeos (en verano sin agua) pero que se inunda en época de lluvias impidiendo realizar la ruta.
Lo mejor: El propio cañón del rio, lo entretenido de la senda y lo espectacular del paisaje.
Lo peor: El baño final que no se produjo porque regresamos demasiado tarde y ya no apetecía demasiado.